Hace casi medio siglo que nuestra familia
encuentra en la Cuchilla Pereyra un lugar
único capaz de transformarse en una
TIERRA DE VINOS...
con caracteres agrológicos y climáticos
capaces de dar a nuestros vinos un perfil propio.
Una personalización pautada por las
características del suelo, subsuelo, topografía,
altura sobre el nivel de un mar cercano,
brisas permanentes e inexistencia de heladas tardías.
Es en esta TIERRA ALTA donde aprendimos
a conocer y a sentir nuestro terruño,
que marca decisivamente cada botella...
y que trasladamos con toda su fuerza a tantos amigos,
durante tantísimo tiempo...